El estudio, realizado a partir de datos de población actualizados
por el Instituto Nacional de Estadística, alerta, sin embargo,
de «persistentes rigideces» en el mercado laboral, como la
elevada dispersión del paro entre regiones u ocupa-ciones. Los
sindicatos, por su parte, apuntan a la «precariedad laboral»
como el principal motivo de que los precios de los productos no se disparen.
Según
el Banco de España, el paro estructural se ha reducido en España
en cinco puntos en los últimos años, pasando del 14%-15%
estimado en 1996 hasta el entorno del 9% de principios de 2006, de acuerdo
con el boletín económico de septiembre publi-cado por la
autoridad monetaria. Esta reducción del desempleo estructural es
lo que ha permitido que no haya tensiones inflacionistas. De hecho, la
tasa de inflación del tercer trimestre cayó al 2,9%.
Para el Banco de España son precisamente los inmigrantes quienes
mantienen a raya la nube negra de la inflación de la boyante economía
española (con un crecimiento del 3,7% en el segundo trimestre de
2006). De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo del pasado mes
de junio, en España hay en torno a 2.800.000 inmigrantes regularizados,
un 6,5% de la población.
A éstos
habría que sumar la existencia de un millón de extranjeros
en situación irregular en el país. Unos números que
se deducen del cruce de datos sobre los 2,9 millones de inmigrantes censados
y los 1,9 millones documentados. El Gobierno reduce la cifra a 700.000
al descontar a los extranjeros que no necesitan tarjeta de residencia.
El PP, por su parte, aumenta el número hasta 1,6 millones, al no
considerar caducadas las inscripciones de cerca de 500.000 extranjeros
en el padrón municipal a partir de diciembre de 2003.
La autoridad
monetaria española vincula esta afluencia masiva -con un aumento
récord del 38,52% en 2005, merced a la regularización auspiciada
por el Ejecutivo socialista en mayo de ese año- y los bajos salarios
del nuevo empleo creado como principales impulsores de la moderación
de los sueldos. «Cabe relacionar esta modera-ción salarial
con un efecto com-posición derivado de los menores niveles salariales
del nuevo empleo creado, lo que estaría reflejando un mayor grado
de flexibilidad salarial concentrado en el segmento de nuevos entrantes
al mercado laboral, donde el papel de los inmigrantes ha sido predominante»,
dice el Banco de España.
«La
inmigración incrementa la oferta de trabajo. Esto presiona a la
baja los salarios, sobre todo porque los inmigrantes están dispuestos
a trabajar por una remuneración más baja y abaratan los
costes para las empresas. Lo mismo ocurre con la precariedad del empleo
juvenil: supone unos costes más bajos», argumenta Christian
Duran, profesor de Economía de la Universidad Rovira i Virgili.
De estas
valoraciones cabría inferir un «efecto perverso» de
la proliferación de los «trabajos basura» y la baja
productividad del empleo generado en los últimos años. «La
inflación se frena por la precariedad laboral. Y esto sucede porque
los sectores en los que más se ha creado empleo en los últimos
años han sido aquellos que añaden menos productividad a
la economía española: la construcción y los servicios»,
apunta Alberto del Pozo, economista de UGT. «Son sectores muy intensivos
en trabajo y poco en capital y los empleos son ocupados sobre todo por
inmigrantes», dice. «Hay un dato revelador, el 50% del empleo
creado hasta el segundo trimestre de 2006 fue ocupado por inmigrantes»,
comenta. |