Y ahora...
Durante los próximos días y salvo sorpresas que casi nadie espera, la actualidad política estará presidida por los movimientos necesarios para formar un nuevo gobierno de la Generalitat. Pero desde la perspectiva local, estos días servirán también como prólogo de una nueva contienda electoral que no solo tendrá como escenario a Catalunya. Nos referimos, por supuesto, a las elecciones municipales.
Cuando se preparan las elecciones europeas siempre se transmite a los ciudadanos el mismo mensaje: «gran parte de las cuestiones que luego afectan a nuestra vida cotidiana se deciden en Europa». Ese mensaje ya está muy asumido cuando se trata de elecciones a nivel del Estado o Autonómico. Pero es en las municipales en las que se deciden los puestos de responsabilidad que afectan a los aspectos más cotidianos de la vida en nuestro barrio.Y esas elecciones serán en la próxima primavera.
Nuestro periódico prestará especial atención a los diferentes programas y candidatos y seguirá el desarrollo de la campaña tratando de dejar claro a nuestros lectores la cuestión más importante que ha de dirimirse: ¿En qué puede afectar a un vecino normal del barrio del Raval el hecho de que gane uno u otro de los partidos que se presenten?. Evidentemente la pugna estará entre PSC y CiU. Los dos partidos son los únicos con capacidad suficiente para alcanzar la mayoría, y por tanto el poder, en el ayuntamiento. Trataremos de darles a todos ustedes una información completa de las propuestas de ambas formaciones en los temas centrales: vivienda, convivencia, urbanismo, limpieza y ruídos, etc.
Cambio de fisonomía en el Raval
La puesta en marcha de la nueva Universidad ha consolidado definitivamente un cambio en la fisonomía de las calles del Raval. Pocos barrios en todo el país habrán experimentado un cambio tan importante en los últimos años. Dede luego, en este sentido, ningún otro barrio de la ciudad de Barcelona puede compararse al nuestro.
Las reformas en el urbanismo englobadas en el PERI transformaron las calles. Aparecieron espacios más amplios y lugares en los que es posible la reunión de cientos e incluso miles de personas. La llegada masiva de inmigrantes combinada con el éxodo de un amplio porcentaje de las jóvenes parejas del barrio hacia otros barrios de la ciudad, cambió la fisonomía de los propios vecinos. La apertura de comercios gestionados por los inmigrantes procedentes de países muy diversos y en muchos casos «exóticos» transformó el aspecto de los escaparates y, por tanto, de las calles. La ubicación en el Raval de grandes centros culturales como el MACBA y el CCCB y la apertura de galerías de arte y locales destinados al ocio atrajo a un nuevo público que, procedente de otros barrios de la ciudad, «redescubría un nuevo Raval» que sin abandonar del todo el puntito canalla del barrio chino evolucionaba hacia una personalidad más cosmopolita y sofisticada.
La puesta en marcha de la nueva Universidad ha generado un plus de movimiento. Los miles de alumnos (a los que hay que sumar un buen número de profesores y personal no docente) que llenan las nuevas aulas, poco a poco van «conquistando» las calles adyacentes y centrando en el barrio no solo sus actividades estudiantiles sino también su ocio y momentos de reunión. Alrededor de los estudiantes, llegan también otros jóvenes de la ciudad que, si bien no son estudiantes, se sienten atraídos por el ambiente que van tomando las calles. Este fenomeno se está observando sobre todo en las zonas más próximas a los centros antes mencionados y en prácticamente todos los horarios del día y la noche. Y como pasa con todos los fenómenos sociales, las consecuencias tienen un lado positivo y otro más preocupante.
En el lado positivo está, como es lógico, el auge comercial que están experimentando algunas calles del barrio, especialmente de la zona alta, la más próxima a los centros culturales. También es positivo el ambiente social más animado y el clima cultural generado en torno a las actividades organizadas por las entidades dedicadas a ello. Y por supuesto, lo que podríamos llamar revitalización general del Raval.
En el lado más preocupante está la especulación inmobiliaria que está propiciando subidas espectaculares en los precios de alquileres y pisos en venta, por no hablar de los casos mobbing inmobiliario de los que recientemente han ocupado páginas en todos los medios de comunicación. También preocupa el vandalismo que parece haber encontrado en el Raval el lugar idóneo para la convocatoria de movilizaciones aprovechando la presencia de gente joven, la fisonomía de las calles y la ubicación central del barrio en la ciudad de Barcelona. Y no podemos olvidar el problema del ruído, al que cada vez son más sensibles los habitantes de la ciudad y que en el Raval, con el aumento de la actividad de ocio nocturno, puede llegar a ser un foco importante de tensión.
El Raval evoluciona y cambia de fisonomía. En las municipales se decidirá quiénes deberán asumir la dirección de esa evolución.