Domingo, 05 de Septiembre de 2010 Registrarse | Entrar
| Editorial * Editorial_150 |
 DIARI Minimizar


  


ARXIU
 ARXIU 2006 Maximizar


  

 ARXIU 2005 Maximizar


  


 Octubre 2006, Nº 150 Minimizar

Elecciones

De forma cíclica la sociedad atraviesa por periodos electorales. Este mes empezamos uno de esos periodos y lo hacemos con la campaña que precede a las elecciones autonómicas del día 1 de noviembre que vienen precedidas por circunstancias que pueden resultar muy decisivas.
Para empezar son las elecciones tras el Estatut. Un proceso largo y complejo que parece no haber conseguido agradar a todos los sectores: para unos es el mejor Estatut posible y un gran avance en la autonomía de Catalunya y para otros es un Estatut «descafeinado» que no cumple con las espectativas del país. Las elecciones del 1 de Noviembre reflejarán esta dual sensación de la ciudadanía.

Por otra parte son las elecciones tras el «Tripartit». Por primera vez desde la transición, el gobierno de Catalunya fue encomendado al PSC que parecía no contar con la confianza de la ciudadanía en las elecciones autonómicas. Pero su mayoría era endeble  y necesitaba de la aportación de Iniciativa y ERC para gobernar. Se formó así un tripartito que presidido por Maragall ha generado un sinfin de situaciones conflictivas, desencuentros y anécdotas más o menos significativas. Todo ello ha dejado la sensación de que con CiU si no se vivía mejor, al menos todo era más «normal». Es probable que esta «anoramlidad» política asociada al Tripartito pase factura en las elecciones.

En tercer lugar, la inmigración situada en el primer puesto de las preocupaciones de los ciudadanos puede condicionar también el voto. Si los votantes muestran signos de rechazo o de simple prevención hacia la llegada de más inmigrantes, su voto puede ir más hacia CiU que hacia los partidos de izquierda porque CiU ha mostrado una imagen menos «tolerante» con los inmigrantes. Por otro lado, la incorporación de votantes originarios de otros países y que han accedido a este derecho es todavía cuantitativamente baja como para que su influencia pueda ser realmente significativa en los resultados.

Tampoco podemos dejar de mencionar el caso del PP, que siendo el segundo partido más votado en el conjunto del Estado tiene en Catalunya un perfil muy distinto que ya le llevó a resultados lamentables tras la guerra de Irak y que, presumiblemente, tras su postura en la negociación del Estatut cosechará una nueva reprimenda de los electores.

En todo caso, y para concluir este análisis, hay que presumir que los resultados apretados de las últimas covocatorias electorales en el ámbito catalán tendrán un nuevo episodio este 1N y que las urnas no dejarán a ninguno de los partidos grandes en posiciones muy diferentes de las que tenían.Salvo sorpresa nunca descartable del todo, los pactos post-electorales volverán a determinar tanto la formación del nuevo gobierno como su desempeño de los próximos años.

Moros y cristianos

Las declaraciones del nuevo Papa y las del viejo presidente Aznar han encendido un poco más el fuego de la intolerancia religiosa. Como si del antíguo enfrentamiento entre moros y cristianos se tratara, el cruce de acusaciones entre fanáticos de ambos lados pone en peligro la paz de todos. Acusan los cristianos a los moros de su intolerancia y su fácil enojo por todo tipo de cuestiones y les acusan de su facilidad para ponerse en pie de guerra mostrando la parafernalia del fanatismo violento (quemas de banderas, amenazas y finalmente explosiones que acaban con la vida de personas inocentes). Pero los moros acusan a los cristianos de su falta de respeto por creencias para ellos sagradas y de estar detrás de invasiones, guerras e injusticias que generan muchas más víctimas inocentes que todos los atentados terroristas juntos.

Resulta paradójico que gentes que presumen de su adhesión a creencias en principio pacíficas y pacifistas, creencias que anteponen lo espiritual a lo material y el amor al odio, estén encabezando la intolerancia y el matonismo. Pero la realidad es que las religiones monoteístas empeñadas en ser las únicas verdaderas tienden a despreciar a los no creyentes y a sentirse ofendidas y/o amenazadas por quienes no comparten su forma de ver las cosas.

Cristianos y musulmanes tienen mucho de qué avergonzarse, tienen mucha sangre y mucha injusticia de la que arrepentirse. Pero sobre todo tienen un pecado de intolerancia que no encaja en absoluto con el mensaje de sus maestros, profetas o dioses respectivos. El amor y no el odio, la comprensión y no la intolerancia, podrían acercar a más personas a sus creencias. Pero de momento, están demostrando al resto de la humanidad que sus propuestas, lejos de ser liberadoras para el ser humano, son cárceles en las que los seres humanos solo son respetados si aceptan reglas de juego que tratan de imponer por la fuerza (sea la fuerza militar, la fuerza económica o la fuerza del miedo).    


  

leopoldo_oct_2003.jpg
Igor Bogdanovic   Términos de Uso  Declaración de Privacidad
Portal engine source code is copyright 2002-2010 by DotNetNuke. All Rights Reserved