Miradas
Muchas veces oímos hablar de la importancia de «conocerse a uno mismo»
o tal o cual persona nos dice que ya se conoce muy bien. Pero la verdad
es que eso de conocerse a uno mismo tiene más dificultades de lo que
parece.
Para empezar somos realidades cambiantes porque el desarrollo de
nuestra existencia individual está llena de experiencias que nos van
cambiando.
En segundo lugar, para conocernos debemos estudiarnos. Y para
estudiarnos debemos mirarnos.Y resulta que nuestra mirada está influída
por estados de ánimo, por experiencias vividas y por factores
coyunturales. Pongo ejemplos.
Respecto a los estados de ánimo no creo que haga falta explicar
demasiado lo que un determinado estado de ánimo puede modificar nuestra
percepción de las cosas. Todos sabemos que cuando nos sentimos alegres,
felices, pletóricos tendemos a percibir todo de una forma más positiva
que cuando estamos abatidos.
En lo que respecta a las experiencias vividas es también evidente que
determinan la percepción de la realidad. Pongamos casos extremos.
Imaginemos como ve un viaje en coche una persona que ha sufrido un
grave accidente con muertos en su familia y alguien que jamás ha pasado
de una multa por mal aparcamiento. Imaginemos cómo percibe su trabajo
alguien sobreexplotado y cómo lo percibe quien gana muy bien haciendo
lo que le gusta. Imaginemos como ve las relaciones de pareja una mujer
maltratada y como la ve una mujer enamorada tras treinta años de
matrimonio feliz. En fin, imaginen experiencias distintas y luego
piensen en cómo se ven las cosas tras dichas experiencias.
Por último, los factores coyunturales también determinan nuestra mirada
más de lo que pensamos. Recordemos las modas. No solo las modas en el
vestir. Pensemos en las modas ideológicas. Recuerden que antes las
mujeres se veían muy distinto a como se ven ahora. Recuerden que hubo
un tiempo en el que la esclavitud no era cuestionada. Hay muchos
ejemplos, pero les recordaré uno que además está de actualidad: hace
solo un par de décadas fumar no era percibido como un problema de salud
grave y los fumadores tenían todo el reconocimiento social que se puede
tener. Los factores coyunturales (evolución del conocimiento
científico, juicios millonarios contra las tabaqueras, campañas
internacionales contra el tabaco...) han convertido el «hábito de
fumar» en una «dependencia» que causa más muertes en la sociedad
occidental; y han convertido al fumador en un «enfermo» que necesita
tratamiento médico y psicológico. ¡Anda que no ha cambiado la mirada
sobre ese tema!
Todo esto normalmente no nos lleva a ningún problema. Y digo normalemente.
Pero en ocasiones, algunas o muchas personas, pueden llegar a tener un
problema con su «mirada sobre la realidad existencial», la mirada hacia
su propia vida. En ocasiones, a causa de traumas, a causa de
situaciones vitales delicadas o conflictivas, o incluso a causa de una
especie de «crudo despertar», experimentan la sensación de que ni
siquiera saben interpretar bien lo que ven.
Son personas que se sienten confusas, desorientadas, en no pocas veces
asustadas, y en general agobiadas. Un agobio que puede ser cercano a la
depresión o cercano al exceso de stress.
En ocasiones, en muchas ocasiones, recibo a personas que necesitan que
alguien «mire» su realidad y les ayude a interpretarla como primer paso
para el intento de mejorarla. Especialmente cuando además se sienten
solas. Algún día les hablaré de la soledad, de lo terrible que puede
ser, de lo dañina y angustiosa.
Hoy solo les quiero explicar que esto de «mirar la realidad de nuestra
vida» no es tan simple como a veces creemos. Y que no duden en buscar
ayuda cunado se sientan confusos, o con dudas, o agobiados. Cuanto más
tarden en salir de esa situación mayor será su sufrimiento. Y para
«cuatro días que vamos a vivir» no pasemos ni media hora soportando.
Soportar no ayuda. Ayuda afrontar, asumir, pedir ayuda cuando se
necesita y por fin, resolver.
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