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 Maig 2006, Nº 145 - Psicologia Minimizar

Miradas

Muchas veces oímos hablar de la importancia de «conocerse a uno mismo» o tal o cual persona nos dice que ya se conoce muy bien. Pero la verdad es que eso de conocerse a uno mismo tiene más dificultades de lo que parece.
 
Para empezar somos realidades cambiantes porque el desarrollo de nuestra existencia individual está llena de experiencias que nos van cambiando.

En segundo lugar, para conocernos debemos estudiarnos. Y para estudiarnos debemos mirarnos.Y resulta que nuestra mirada está influída por estados de ánimo, por experiencias vividas y por factores coyunturales. Pongo ejemplos.

Respecto a los estados de ánimo no creo que haga falta explicar demasiado lo que un determinado estado de ánimo puede modificar nuestra percepción de las cosas. Todos sabemos que cuando nos sentimos alegres, felices, pletóricos tendemos a percibir todo de una forma más positiva que cuando estamos abatidos.

En lo que respecta a las experiencias vividas es también evidente que determinan la percepción de la realidad. Pongamos casos extremos. Imaginemos como ve un viaje en coche una persona que ha sufrido un grave accidente con muertos en su familia y alguien que jamás ha pasado de una multa por mal aparcamiento. Imaginemos cómo percibe su trabajo alguien sobreexplotado y cómo lo percibe quien gana muy bien haciendo lo que le gusta. Imaginemos como ve las relaciones de pareja una mujer maltratada y como la ve una mujer enamorada tras treinta años de matrimonio feliz. En fin, imaginen experiencias distintas y luego piensen en cómo se ven las cosas tras dichas experiencias.

Por último, los factores coyunturales también determinan nuestra mirada más de lo que pensamos. Recordemos las modas. No solo las modas en el vestir. Pensemos en las modas ideológicas. Recuerden que antes las mujeres se veían muy distinto a como se ven ahora. Recuerden que hubo un tiempo en el que la esclavitud no era cuestionada. Hay muchos ejemplos, pero les recordaré uno que además está de actualidad: hace solo un par de décadas fumar no era percibido como un problema de salud grave y los fumadores tenían todo el reconocimiento social que se puede tener. Los factores coyunturales (evolución del conocimiento científico, juicios millonarios contra las tabaqueras, campañas internacionales contra el tabaco...) han convertido el «hábito de fumar» en una «dependencia» que causa más muertes en la sociedad occidental; y han convertido al fumador en un «enfermo» que necesita tratamiento médico y psicológico. ¡Anda que no ha cambiado la mirada sobre ese tema!

Todo esto normalmente no nos lleva a ningún problema. Y digo normalemente.
Pero en ocasiones, algunas o muchas personas, pueden llegar a tener un problema con su «mirada sobre la realidad existencial», la mirada hacia su propia vida. En ocasiones, a causa de traumas, a causa de situaciones vitales delicadas o conflictivas, o incluso a causa de una especie de «crudo despertar», experimentan la sensación de que ni siquiera saben interpretar bien lo que ven.

Son personas que se sienten confusas, desorientadas, en no pocas veces asustadas, y en general agobiadas. Un agobio que puede ser cercano a la depresión o cercano al exceso de stress.
En ocasiones, en muchas ocasiones, recibo a personas que necesitan que alguien «mire» su realidad y les ayude a interpretarla como primer paso para el intento de mejorarla. Especialmente cuando además se sienten solas. Algún día les hablaré de la soledad, de lo terrible que puede ser, de lo dañina y angustiosa.

Hoy solo les quiero explicar que esto de «mirar la realidad de nuestra vida» no es tan simple como a veces creemos. Y que no duden en buscar ayuda cunado se sientan confusos, o con dudas, o agobiados. Cuanto más tarden en salir de esa situación mayor será su sufrimiento. Y para «cuatro días que vamos a vivir» no pasemos ni media hora soportando. Soportar no ayuda. Ayuda afrontar, asumir, pedir ayuda cuando se necesita y por fin, resolver.   


  

Maria José, Psicóloga.
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