XII Aniversario
«El Raval» cumple este mes su
duodécimo aniversario. Son 144 números que han llegado a las manos de
los vecinos del barrio de forma ininterrumpida desde Abril de
1994. Cuando salió el primer número, el Raval estaba inmerso en un
profundo proceso de transformación que aún no ha terminado. Todavía no
se adivinaba en ese momento la llegada masiva de inmigrantes que habría
de cambiar sustancialmente la vida en el barrio. Eran tiempos en los
que la revolución urbanística estaba en el centro de la noticia y de
las preocupaciones vecinales.
Cuando salió el primer número del
Raval no había tampoco periódicos como éste. No había prensa gratuita y
en los barrios se hacían pequeñas revistas con otros formatos y líneas
editoriales. «El Raval» fue una novedad, un proyecto innovador
concebido en base a tres premisas que aún se mantienen doce años
después. Esas tres premisas son las siguientes:
En primer lugar un contenido basado en
las entidades que trabajan en el barrio. Se trata de brindar un medio
de comunicación que ayude a las entidades a difundir su trabajo social,
que ayude en sus convocatorias, que informe de sus actividades y
planteamientos y que recoja el esfuerzo de todas las personas que se
esfuerzan por los demás.
En segundo lugar la independencia
respecto de las instituciones oficiales. Aunque no somos un medio de
comunicación con vocación «alternativa» siempre hemos mantenido la
independencia tanto económica como ideológica y funcional respecto al
ayuntamiento y la generalitat. «El Raval» es un periódico de la gente
del barrio y para la gente del barrio.
En tercer lugar la dependencia del
pequeño comerciante. Una dependencia querida y buscada que se convierte
en una relación simbiótica en la que el pequeño comercio encuentra un
medio de difusión adaptado a sus posibilidades y necesidades y el
periódico encuentra un medio de financiación suficiente para permitir
su supervivencia.
Agradecimientos
Queremos brindar en este XII aniversario agradeciendo a quienes hacen posible este pequeño milagro de mantener vivo «El Raval».
En primer lugar a los comerciantes
del barrio que hacen posible la financiación del periódico y colaboran
en tantas y tantas iniciativas que luego constituyen el eje central de
los contenidos.
En segundo a los colaboradores que
nos hacen llegar puntualmente sus noticias y comentarios así como a los
que trabajan desinteresadamente en el diseño y la maquetación.
En tercer lugar a las instituciones y
entidades que colaboran habitualmente aportando la ayuda imprescindible
para hacer realidad el proyecto.
Y sobre todas las cosas queremos
agradecer a los vecinos del barrio, a los que viven y/o trabajan en el
Raval porque han hecho que «EL Raval» sea el auténtico periódico del
barrio. Les agradecemos que nos riñan cuando nos retrasamos un día en
el reparto, que nos reprochen los fallos ortográficos, que nos envíen
cartas, que nos hagan llegar sus anuncios entre vecinos, que nos
pidan que publiquemos denuncias y quejas... Les agradecemos todo eso
porque en todo eso percibimos el cariño que le tienen a este modesto
medio de comunicación que cada mes trata de ayudar en la tarea conjunta
de construir un barrio mejor para vivir y trabajar.
Gracias a todos.
«Alto el fuego permanente»
Parece que sí. Parece
que ésta será la buena. Parece que uno de los problemas más graves del
país a lo largo de los últimos cuarenta años (curioso este plazo) puede
llegar a solucionarse definitivamente en los próximos tiempos. Eso sí,
todo el mundo está de acuerdo en pedir prudencia. No será fácil dicen.
Pero ¿por qué no será facil?.
El anhelo de paz es compartido por
todos, incluídos los discursos abertzales más radicales. Pero tras esos
40 años hay demasiada inercia de violencia: odios y resentimientos;
personas que han construído su vida en torno a esa situación de
violencia (y no solo terroristas); más de mil presos con sus
respectivas familias que también son afectadas; niños que se han hecho
hombres en ambientes de odio y radicalidad... No, no será fácil. Quizás
tengan razón los que dicen que, incluso tras la disolución de ETA,
habrá de pasar más de una generación para que se llegue a una verdadera
reconciliación.
En todo caso, para llegar al final de
cualquier camino es imprescindible dar el primer paso. Y ese primer
paso está dado. Ahora hay que caminar evitando los obstáculos que sin
duda habrá quien se encargue de poner. Estamos seguros que el anhelo de
paz de la inmensa mayoría prevalecerá. Amén.