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Gener 2006, Nº 141 |
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Quiero dejar de fumar
Esta va a ser, sin duda, una de las frases del comienzo de año. A la
tradicional inclinación de muchas personas por elegir el nuevo año como
el momento adecuado para poner en marcha todo tipo de intenciones (en
el ránking de proyectos están además del dejar de fumar, el
adelgazamiento, hacer deporte, aprender idiomas, etc) se une la nueva
ley anti-tabaco que restringe considerablemente el número de espacios
en los que el fumador/a puede practicar su hábito y que va a funcionar
como una especie de empujón final para muchos fumadores/as que ya
tienen la intención suficientemente madurada como para empezar con su
personal intento.
Si usted es fumador/a y pretende dejarlo en estas fechas seguramente
que está ya muy informado/a de todos los aspectos relacionados con el
tema. No obstante, quizás le venga bien tener en cuenta algunas
consideraciones:
- En primer lugar, el tabaco es un
producto que contiene diferentes sustancias adictivas. Algunas de ellas
producen un nivel de adicción varias veces superior al de la heroína.
Por tanto, aunque sin duda conoce a alguna persona que afirma haberlo
dejado sin apenas esfuerzo más vale que se prepare para una dura prueba
que ha de mantenerse en el tiempo (al menos un año).
- Cuanto más tabaco consuma, más
difícil le será dejarlo. Un fumador de dos paquetes diarios es un
fumador compulsivo. Además del enganche a las sustancias adictivas
tiene «la costumbre» de fumar en diferentes situaciones, o dicho de
otra manera, acostumbra a vivir muchas situaciones cotidianas con un
cigarrillo en las manos. Este es un componente del hábito del que se
habla poco pero que resulta muy importante. No solo hay que
combatir la adicción, es necesario «aprender a vivir» sin el pitillo en
la mano, especialmente esos «momentos críticos» al final de una comida,
en una reunión de amigos, al final de alguna tarea, en momentos de
tensión, etc.
- En cierta ocasión una colega
explicaba que el hábito de fumar es difícil de dejar porque el
beneficio de fumar es inmediato (es suficiente con encender el
cigarrillo) y sus perjuicios son a largo plazo y viceversa, dejarlo es
un esfuerzo duro a corto plazo y los beneficios son a medio y largo
plazo. Estoy muy de acuerdo con esta forma de plantearlo. Por eso
pienso que es muy importante equilibrar esa balanza:
- Cuando empiece a dejar de fumar
trate de encontrar alicientes a corto plazo. Una buena idea sería poner
en una cajita el dinero que gasta a diario en tabaco.¡¡¡A diario!!!.
Una persona que fuma dos paquetes está gastando mas de cuatro euros por
día. En una semana puede estar ahorrando treinta euros y en un mes
ciento veinte. Pero no basta con meter ese dinero en la cajita. Sin
esperar mucho, saque el dinero de la cajita y gástelo en algo tangible
( no sirve salir a cenar, ni el teatro o el cine ni otros gastos que no
pueda tocar). Un ejemplo muy bueno es gastarlo en ropa. Así, cada vez
que se ponga esa camisa o esos zapatos recordará que si fuera fumador/a
esa camisa sería humo en los pulmones. Será una forma clara y
contundente de experimentar los beneficios del esfuerzo que está
haciendo para no fumar. Y piense, ciento veinte euros cada mes en ropa
da para algunas cositas...
- Complemente este premio con ciertos pensamientos que le ayuden:
- Ahora me canso menos
- Ahora percibo más y mejor los olores y los sabores
- Si otros pueden yo también puedo
- Me siento más libre no teniendo que ir a todos lados con el tabaco, el mechero, los ceniceros
- Menos mal que no fumo ahora que no se puede fumar en tanto sitios
- Etc, etc.
- Un pensamiento que no debe
dejar de repetirse es, evidentemente, el de los beneficios que comporta
para su salud. Cada vez que oiga hablar del cáncer piense en lo bueno
que es para usted estar dejando de fumar; cada vez que suba escaleras o
haga esfuerzos, recuerde que antes se cansaba mucho más; cuando se
entere de alguien a quien le ha dado un infarto recuerde que sus
probabilidades de sufrir ese drama es ahora menor...
- Para terminar recuerde que dejar de
fumar no es una cosa sencilla, es como una guerra personal. En ella
pasará por distintos episodios, por distintas batallas. Puede que sufra
una recaída. Consi-dérela una batalla perdida pero siga con su guerra.
Si ha decidido dejar de fumar ya no hay vuelta atrás. Las recaídas son
«retrasos» que han de ser seguidos de intenciones renovadas y esfuerzos
continuados por ganar esa guerra.
Cuando gane su guerra tendrá mejor salud, dispondrá de algo más de dinero y notará mas libertad de movimientos.
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